AV1: El nuevo estándar de compresión que está transformando los rodajes en 4K y 8K
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AV1: El códec que está transformando la producción en resoluciones ultra altas
La industria audiovisual busca desde hace años un equilibrio entre calidad y eficiencia en la compresión de vídeo. Con el aumento de rodajes en 4K y 8K, los equipos de producción enfrentan el desafío de gestionar archivos de gran tamaño sin sacrificar la agilidad del workflow. En este contexto, AV1 ha surgido como una alternativa técnica que gana terreno por su eficiencia y su modelo de desarrollo abierto.
Un estándar desarrollado por la industria
AV1 no es el resultado de una única empresa, sino de un esfuerzo colectivo liderado por la Alliance for Open Media (AOMedia), un consorcio fundado en 2015 que reúne a actores clave del sector tecnológico y audiovisual. Entre sus miembros se encuentran plataformas de streaming como Netflix, Google, Amazon y Meta, junto a fabricantes de hardware como Intel, NVIDIA y Apple. Esta diversidad de intereses ha facilitado su adopción, al no estar ligado a un ecosistema propietario.
Técnicamente, AV1 destaca por su capacidad de compresión. Según pruebas recientes realizadas por laboratorios independientes, ofrece mejoras significativas frente a su predecesor, H.265/HEVC, manteniendo una calidad visual comparable. Esta ventaja es especialmente relevante en producciones con altas resoluciones, donde el tamaño de los archivos puede complicar la gestión del material.
La respuesta de los fabricantes de cámaras ha sido gradual. RED fue uno de los primeros en integrar AV1 como opción de exportación en algunos de sus modelos. Otros fabricantes han comenzado a explorar su implementación, aunque la adopción completa aún enfrenta reticencias en una industria con flujos de trabajo consolidados.
Impacto en el rodaje: almacenamiento y transmisión
La adopción de AV1 está modificando aspectos prácticos de la producción, especialmente en proyectos con limitaciones logísticas. Uno de los cambios más evidentes es la reducción de costes asociados al almacenamiento. En rodajes con altas resoluciones, donde se generan grandes volúmenes de material diario, la compresión eficiente permite optimizar el uso de discos duros y servidores, un beneficio que se multiplica en producciones con múltiples localizaciones o largas duraciones.
La transmisión en tiempo real también se beneficia de AV1. En rodajes remotos o con conexiones limitadas, su capacidad para mantener calidad con menor ancho de banda facilita la entrega de dailies a equipos de postproducción o directores que supervisan el material desde ubicaciones distantes. Esta ventaja es particularmente útil en producciones internacionales, donde la colaboración entre equipos distribuidos geográficamente es cada vez más frecuente.

Sin embargo, la transición hacia AV1 presenta desafíos técnicos. Aunque el códec ha ganado soporte en software de edición como Adobe Premiere Pro y DaVinci Resolve, algunos flujos de trabajo aún requieren hardware específico para la decodificación. Esto puede generar cuellos de botella en equipos sin tarjetas gráficas o procesadores compatibles, especialmente en proyectos con plazos ajustados.
La elección entre AV1 y otros códecs depende del tipo de proyecto. Mientras que formatos como ProRes RAW o DNxHR son preferibles en producciones donde la calidad máxima es prioritaria, AV1 ofrece una alternativa eficiente para documentales, series de televisión o proyectos con restricciones de almacenamiento. Herramientas de transcodificación como FFmpeg han facilitado esta transición, permitiendo convertir material entre formatos según las necesidades del workflow.
Desafíos en la adopción
A pesar de sus ventajas, AV1 enfrenta resistencias en una industria tradicionalmente cautelosa con los cambios tecnológicos. Uno de los principales obstáculos es la fragmentación del mercado: mientras algunos equipos ya soportan el códec de forma nativa, otros requieren procesos de conversión adicionales, lo que puede desincentivar su uso en producciones con plazos ajustados.
La curva de aprendizaje también influye. Los equipos técnicos deben adaptarse a nuevos flujos de trabajo, desde la configuración de cámaras hasta la gestión de archivos en postproducción. Esta adaptación puede ser compleja en producciones con equipos grandes o en mercados con acceso limitado a formación en nuevas tecnologías.
Otra preocupación es la calidad percibida. Aunque AV1 es un códec con pérdida, su algoritmo está diseñado para minimizar artefactos visibles. Sin embargo, persisten dudas sobre su idoneidad para proyectos de alto nivel, en parte por la preferencia histórica de la industria por códecs como ProRes o DNxHR. La comparación entre estos formatos no siempre es directa: mientras los códecs sin pérdida son ideales para postproducción, AV1 está optimizado para captura y distribución, donde la eficiencia es clave.
El modelo de licencias de AV1 ha sido un factor determinante en su adopción. Al ser un estándar libre de royalties, elimina barreras económicas que han frenado la implementación de otros códecs. Esto beneficia tanto a estudios y productoras como a fabricantes de hardware, que pueden integrarlo sin costes adicionales.
En el sector se ha debatido la necesidad de estandarizar flujos de trabajo que garanticen la preservación de la calidad del material original. Este tema ha ganado relevancia en festivales y foros profesionales, donde la discusión sobre formatos abiertos frente a propietarios ha cobrado protagonismo en los últimos años.

Más allá del rodaje: distribución y broadcast
La influencia de AV1 no se limita a la producción. Plataformas de distribución como Netflix y YouTube ya lo utilizan para la transmisión de contenido en 4K, lo que está acelerando su adopción en postproducción. Esta integración vertical —desde la captura hasta la distribución— sugiere que el códec podría simplificar procesos que actualmente requieren múltiples conversiones entre formatos.
En el ámbito del broadcast, algunos proyectos han comenzado a explorar AV1 para transmisión en vivo, especialmente en eventos donde la calidad en altas resoluciones es un requisito. Aunque su implementación en este sector aún es incipiente, los avances en hardware de decodificación podrían facilitar su adopción masiva.
Mientras tanto, otros códecs como VVC o LCEVC compiten por posicionarse como alternativas. Sin embargo, AV1 parte con una ventaja: su respaldo por parte de gigantes tecnológicos y su modelo abierto lo convierten en una opción accesible para productoras independientes y estudios medianos.
A medio plazo, es probable que AV1 conviva con otros estándares, cada uno optimizado para diferentes etapas de la producción. Su éxito dependerá no solo de su eficiencia técnica, sino también de la capacidad de la industria para adaptarse a nuevos flujos de trabajo sin comprometer la calidad creativa.
Recomendaciones para equipos de producción
Para los equipos que consideren adoptar AV1, el primer paso es evaluar si el códec se ajusta a las necesidades del proyecto. En producciones con limitaciones de almacenamiento o que requieran transmisión en tiempo real, puede ser una opción viable. En cambio, en proyectos donde la calidad máxima es prioritaria, otros códecs podrían ser más adecuados.
El equipamiento es otro factor clave. Aunque cada vez más cámaras soportan AV1, es importante verificar la compatibilidad con el resto del equipo, desde grabadoras hasta monitores y software de edición. En algunos casos, puede ser necesario invertir en hardware adicional para la decodificación, especialmente en estaciones de trabajo con componentes antiguos.

Un flujo de trabajo recomendado para AV1 podría incluir:
- Captura: Grabar en el códec nativo de la cámara (RAW o ProRes) y convertir a AV1 en la etapa de dailies.
- Transmisión: Utilizar AV1 para la entrega de material a equipos remotos, aprovechando su eficiencia en ancho de banda.
- Postproducción: Mantener el material en AV1 durante la edición y convertir a un códec sin pérdida solo en etapas finales, como el etalonaje o la masterización.
Para quienes deseen experimentar con AV1, herramientas como FFmpeg ofrecen opciones de conversión avanzadas, mientras que la documentación de AOMedia proporciona guías técnicas actualizadas. También es útil consultar foros especializados, donde profesionales comparten experiencias con el códec en diferentes tipos de producciones.
Antes de adoptar AV1 en un rodaje, es recomendable responder algunas preguntas clave:
- ¿El equipo técnico está familiarizado con el códec o requerirá formación adicional?
- ¿El software de edición y postproducción soporta AV1 sin problemas de rendimiento?
- ¿El proyecto se beneficiará realmente de la compresión de AV1, o las limitaciones de hardware podrían generar cuellos de botella?
Evitar errores comunes, como no verificar la compatibilidad con el software de edición o subestimar los requisitos de hardware, puede marcar la diferencia entre una transición fluida y un workflow con obstáculos. En una industria donde el tiempo y los recursos son limitados, la planificación es tan importante como la tecnología en sí.
La evolución de los códecs y los flujos de trabajo sigue siendo un tema central en la producción audiovisual. Mantenerse informado sobre las últimas herramientas y tendencias es esencial para tomar decisiones que optimicen tanto la calidad como la eficiencia en cada proyecto.
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